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Zirano sugeridor de ideas

Zirano es un Sugeridor de ideas, un Diccionario de Asociaciones
Conceptuales ... con corazón.

El lector o la lectora de esta frase no entiende exactamente lo que es Zirano, dado que podríamos decir que es la materialización de una idea nueva. Quien lee esa frase por primera vez sabe lo que significa ‘idea' y ‘sugerir' y puede deducir el significado de ‘sugeridor'. Tendrá ahora el concepto de ‘sugeridor de ideas' pero le faltará contrastar su concepto con la realidad porque nunca ha usado un ‘sugeridor de ideas'.

Es útil entonces acercarnos al objeto por medio de otro concepto parecido.

Así podemos decir que Zirano es un diccionario. Es más, no sólo es un diccionario alfabético (palabras ordenadas por orden alfabético) sino que también es un diccionario analógico o ideológico (palabras agrupadas por analogías, o sea, en campos semánticos).

El constructor de un diccionario analógico1 elabora un Plan General de Clasificación Ideológica. En la obra citada empieza así:

PLAN GENERAL DE LA CLASIFICACIÓN IDEOLÓGICA

Dios

Religión, culto, etc. (1)

El Universo

Mundo inorgánico

(Materia y fuerza) Física y Química (2)

Geografía, Astronomía, Meteorología (3)

Geología, meteorología (4)

Mundo orgánico Reino Vegetal

Botánica (5)

Reino Animal

Los irracionales: Zoología (6)

Cada número entre paréntesis corresponde a un Cuadro.

El Cuadro (1) empieza así:

Religión

Irreligión, impiedad

Creencia, fe

Incredulidad

Devoción, obra pía

Misticismo

Cristianismo

Herejía, secta

Protestantismo

Islamismo

Cada palabra-idea (identificada con un número) de este cuadro es la cabecera de un campo semántico.

Una vez construido este complejo entramado de ideas expresadas ¿necesariamente? por una palabra (a cada significante le corresponde un significado, cada idea ocupa una ‘casilla' del entramado), procede a colocar cada palabra de un corpus léxico determinado en una de las casillas, en el caso de ‘el Casares' a veces en dos o en tres.

De esta forma, acabado el proceso, un diccionario analógico permite recuperar el contenido completo de cada campo semántico, con la condición de que el usuario o la usuaria conozca la palabra cabecera de ese campo.

En caso contrario, necesitará conocer previamente a qué campo semántico pertenece la palabra que busca2. Para ello el diccionario analógico debe ir acompañado de un diccionario alfabético que le remita a la palabra cabecera donde se encuentra la palabra que busca.

Tenemos al fin a la mariposa en el edificio de los insectos, dentro de la sala de los lepidópteros, en su caja, junto a la tatagua, alevilla, castuga, procesionaria, átropos, calavera, cabeza de muerto, polilla, tinea, palomilla, pajarilla, paulilla, lagarta, cerástide, falena, bómbice, bayo, gusano de SEDA , esfinge, pirausta, piragón, piral, lepidóptero,

ocelo, INSECTO , LARVA

amariposado, papilionáceo3.

¿Qué hacen ahí las palabras escritas con mayúsculas (en negrita en el diccionario al que hacemos referencia)?. Estrictamente no pertenecen al campo semántico ‘mariposa'.

No son un error, remiten al usuario o a la usuaria a otros campos semánticos complementarios. Este rasgo es, precisamente, lo que hace muy valioso a un diccionario analógico, lo que lo distingue de una mera acumulación o yuxtaposición de campos semánticos ‘llenos' de palabras.

Pero las palabras ocelo y papilionáceo tampoco pertenecen al campo semántico mariposa. ¿Por qué no aparecen en negrita?. Son direcciones a palabras interesantes para la usuaria o usuario pero que no son cabecera de campo semántico según el plan trazado por el autor. Seguramente el autor se vio impelido a limitar el número de cabeceras por una razón lógica. Ocelo es el ‘*ojo simple de los *insectos4. La palabra ocelo dentro del campo semántico ojo está rodeada de otras muchas palabras relacionadas entre sí, lo que hace que la consulta del conjunto sea útil para el usuario o la usuaria. Si hubiese constituido un campo semántico bajo la palabra ocelo su contenido sería tan exiguo que apenas tendría utilidad. Dicho con otras palabras, una autora o un autor de un diccionario analógico se ve obligada u obligado siempre a decidir donde tiene que segmentar el continuo de la significación, de las ideas. No puede, no es práctico, plantearse un campo semántico que ocupe veinte páginas, por ejemplo. Tampoco puede limitar un campo semántico de tal forma que sólo tenga dos o tres palabras5.

No se puede ... si partimos de la necesidad de contar con una estructura previa, con una estructura de cuadros y cabeceras de campos. Pero ¿la necesitamos realmente?.

¿Por qué no puso ‘ojo' en vez de ocelo en este campo semántico?. Así el usuario o la usuaria hubieran podido localizar la palabra ocelo dentro del campo ojo.

Porque lo específico de la mariposa, y de todos los insectos, son los ocelos, no los ojos. Lo contrario significaría que tendría que poner la palabra ojo en todos los campos en los que aparecieran animales que tienen ojos con lo que el usuario o la usuaria, cuando consultase la palabra ojo tendría que ‘soportar' leer los nombres de todos los animales que tienen ojos, lo cual, además de tedioso, sería perfectamente inútil desde el punto de vista de alguien que consulta un diccionario para encontrar o recordar información.

Por otra parte, ¿qué ocurre con las ideas que no tienen una palabra que las representen?.

Tenemos la idea-palabra ‘poder', pero también la idea ‘falta de poder', ¿dónde está la palabra que la encarna? y, sin embargo, en mi mente existe claramente un campo semántico ‘falta de poder', ¿qué palabras hay dentro de él?. ¿Qué ocurre con ‘poco valiosa'?. ¿Qué ocurre con ‘que no se puede valorar'?. No puede buscarse en un diccionario alfabético ideas que no estén encarnadas en UNA palabra. Una idea, por sí misma, no es una palabra. Significante y significado han de ir unidos para formar una palabra. Pero en los diccionarios analógicos buscamos y encontramos ideas. ‘Desde la idea a la palabra; desde la palabra a la idea6.

La segunda cláusula de la frase es cierta, si tenemos una palabra siempre vamos a poder encontrar la idea-palabra que la engloba, aquella que es la etiqueta o epígrafe del campo semántico en el que está incluida. Podríamos discutir si esa es la etiqueta más adecuada o no pero, bueno, como epígrafe cumple su función.

Sin embargo, la primera cláusula, ‘desde la idea a la palabra', sólo es cierta para las ideas-palabra. No lo es para las ideas que se expresan con más de una palabra, o son difíciles de expresar con una sola palabra (desde el punto de vista de la usuaria o el usuario común).

Para constituir un campo semántico y para acceder a él, previamente hay que encontrar una palabra, un epígrafe o etiqueta, con la que identificar a ese campo semántico.

En realidad, los diccionarios analógicos o ideológicos que existen7 no lo son totalmente, se apoyan en la palabra, no en la idea, están sujetos al yugo de la definición de Saussure, la palabra como resultado de la unión de una forma más un contenido. Si no hay forma, no hay palabra, sólo una idea no constituye una palabra.

Don Julio Casares sabía y las personas muy cultas saben que una cosa poco valiosa (según uno de los sentidos de la palabra valiosa) es una cosa ‘fútil'. También saben que algo que no se puede valorar es algo ‘imponderable'.

A mí me costó muchas vueltas y revueltas por las páginas de ‘el Casares' encontrar la llave o etiqueta de ‘fútil' para poder abrir y sumergirme en el campo semántico ‘poco valiosa'.

Aún no he encontrado la que me permita entrar en el de ‘que no se puede valorar'.

‘Imponderable' me lleva a ‘*pesarse' (pesar un cuerpo físico, donde aparece ponderar) y a ‘*excelente' en extremo. Como es natural las palabras contenidas en el campo ‘excelente' son todas de valoración positiva y la palabra que estoy buscando es una que exprese ‘que no se puede valorar' pero con un sentido negativo o, al menos, neutro.

Las personas somos herederas y prisioneras del trabajo de las que nos precedieron. Estoy seguro que Don Julio Casares alguna vez se encontró en la duda de dónde colocar determinada palabra eligiendo una o dos entre las múltiples posibilidades que se le ofrecían. Notemos que avanzó mucho con respecto a lo que eran hasta entonces los catálogos de palabras agrupadas en campos semánticos, hasta entonces las palabras estaban en un y sólo en un campo semántico (lo contrario no sería científico). Hasta tuvo la genialidad de incluir en sus listas algunas palabras que no pertenecían al campo semántico en el que estaba trabajando. Nos sirven a sus consultadores y consultadoras de puentes hacia otros campos semánticos.

¿Se la ocurriría a Don Julio la posibilidad de incluir en el campo mariposa la palabra trompa o espiritrompa?. ¿Antena?. ¿Alas?. ¿Imbricar?. ¿Colores?. ¿Vuelo?. ¿Fantasía?. ¿Primavera?. ¿Plaga? Posiblemente valoró la posibilidad de incluir algunas de las primeras, parecen palabras sugerentes, pero eso hubiese complicado muchísimo su trabajo8 y decidió no hacerlo. En la edición que consulto, el libro tiene 1.444 páginas. ¿Cuántas tendría si las referencias hubieran sido más numerosas?.

Somos herederos de Roget, Boissière, Casares, Delas, McArthur. Ciertamente tenemos limitaciones pero no algunas de sus limitaciones. Zirano es la realización de las mismas ideas de los autores que trabajaron en el campo de los diccionarios analógicos pero utilizando las técnicas más modernas, con todas las implicaciones y cambios que ello supone.

El problema que tenían los diccionarios analógicos es que imponían una estructura lógica y rígida, pensada racionalmente, a una realidad difusa y no necesariamente estructurada como es el universo de las ideas.

Es necesario encontrar una forma de plasmar en un objeto de consulta la lógica difusa que une las ideas unas con otras en el cerebro humano, en varios cerebros humanos, ¿en todos?.

Es necesario superar el nivel de denotación de las palabras e incluir también en un ‘Diccionario de Asociaciones Conceptuales', en un ‘Diccionario Conceptual', el nivel de connotación, el de sugerencias . Hasta donde seamos capaces, todos los focos de sugerencias o el mayor número de ellos.

Para ello vamos a dejar la palabra donde está, en el diccionario alfabético, corpus léxico más o menos extenso del que partimos. Lancemos sinapsis o enlaces, tracemos relaciones que unan las ideas que sugiere la palabra con la misma palabra. Para que ésta pueda ser llamada tantas veces como asociaciones de ideas nos sugiera.

De esta forma es posible trazar tantos nexos como sugerencias nos inspire la palabra. Esto dependerá de la sensibilidad y la experiencia personal de la persona que confeccione y, sobre todo, que use Zirano.

Se trata de trazar el mapa de asociaciones conceptuales del cerebro de un ser humano que, lógicamente, ha tenido una trayectoria vital determinada dentro de un ámbito cultural determinado. Un ser humano dotado además de imaginación, para que, hasta donde sepa, pueda ponerse en el lugar de otro, oiga lo que le dice el corazón de esa otra persona e imagine qué sugerencias o ideas le aporta la palabra.

A partir de una determinada fase de desarrollo de Zirano vendrá el usuario o la usuaria e irá trazando su línea de desarrollo o investigación en un proceso recursivo orientado por su propia experiencia vital ... o por la experiencia vital del personaje que aparece en la obra literaria que está escribiendo. Un proceso recursivo susceptible de no tener fin, como no tiene fin el continuo de asociaciones de ideas en el cerebro humano

Para terminar, en un ejercicio de imaginación quizás desaforada, si ponemos en comunicación varios Ziranos de distintos idiomas, por lo tanto pertenecientes a distintas culturas, van a transmitirse mutuamente sugerencias en una intercomunicación que generará corrientes de comprensión mutua, respeto y enriquecimiento colectivo.

 

1 Diccionario Ideológico de la Lengua Española. Casares. Julio. Editorial Gustavo Gili. Barcelona.

2 ¿A qué campo semántico pertenece la palabra irritación?.

3 [[[[Asistimos así al milagro de la racionalización. Hemos sistematizado el caos. Nada sobra, nada falta, cada cosa está en su sitio con una etiqueta encima. Podemos sentirnos tranquilos. Por si acaso ponle una tapa, no vaya a venir un niño y se le ocurra intentar transformarse en mariposa tiñéndose la punta de un dedo con el polvo de sus alas. Bueno ... vale ... que sea transparente.]]]]

4 La palabra ocelo aparece una vez dentro del campo semántico ojo y otra vez dentro del campo insecto.

5 Véase la explicación de D. Julio Casares con respecto a por qué ‘perro' constituye campo semántico y ‘chacal' no. Obra citada, prólogo, xv.

6 Desde la idea a la palabra, desde la palabra a la idea' es la divisa del diccionario que comentamos.

7 Hasta donde el autor de este artículo conoce.

8 El autor habla en el prólogo (página ix) de su Diccionario Ideológico de ‘las hojas de un delicado mecanismo de ficheros, montado meticulosamente durante cinco lustros, y concebido con la preocupación de que en el retoque final no escapase por las mallas del sistema ningún vocablo ...'